lunes, 7 de enero de 2013

Puede que no sea mala idea (E.I.8)


Esta semana ha ido bastante bien, aunque no me he quitado a Víctor de la cabeza.
Parecía que con sus ojos podía mirar dentro de ti.

El miércoles fui con Eva y María al café, pero no le tocaba trabajar ese día. Estuvimos hablando del chico de la clase de música de Eva. Parece un chico simpático  porqué Eva no paraba de hablar de él.

-¿Y tu, María? Cómo va con tu novio? -le pregunta Eva.

Y así empezó una conversación de una hora y pico sobre lo estupendo que es su novio y sobre lo que le regalará para su cumpleaños. Yo me perdí en mis pensamientos inundados de sonrisas tímidas y ojos de color caramelo, que se funden con un chocolate caliente. ¡Para! Estaba empezando a obsesionarme con ese chico, y eso que no le conocía.

Los días pasan bastante rápido.

¡Por fin! Ya es Viernes. Un fin de semana tranquilo, con tiempo para desconectar de esos ojos que me ocupan el cerebro todo el tiempo...

 -¡Espera un momento, peque! -grita María desde el otro lado del pasillo del instituto.

¡Mierda! Ese tono suena a que me quiere invitar a alguna fiesta.
María me cae muy bien, pero a veces me parece impulsiva e infantil. Espero que esta vez no sea así y me esté equivocando.

-¿Te apetece ir conmigo y Eva hoy por la noche a una fiesta en casa de Paula?

-Pero es que no me hablo mucho con ella.

-¡Eso da igual! Te pasaremos a buscar a las 7 y media. Espero que estés vestida para ir de fiesta, por que si no... -y sale corriendo con una sonrisa en la cara. Creo que será una de esas veces.

-¡Hola!- digo gritando al entrar en casa.

No contesta nadie. Voy a la cocina y veo una nota de mi hermana diciendo que se va a comer a casa de su amiga. ¡Puf! Hoy me toca comer sola. Creo que voy a comer una ensalada y pechuga de pollo, no tengo mucho hambre.

Me despierta el móvil. Con lo bien que se está durmiendo en el sofá.

-¿Sí? -contesto dormida.
-¿Estas lista? Recuerda que dentro de una hora estaremos delante de la puerta. -y cuelga. Me encantan estas conversaciones tan sumamente largas.

Creo que me tendría que ir vistiendo, sino me montaran un pollo. Subo a paso de tortuga las escaleras.

-Ojala tuviera a alguien que escogiera mi ropa en estos momentos -digo medio dormida aún. Cojo unos pitillos negros, las Convers blancas y... no se que camiseta ponerme. Creo que me pondré una blanca de lentejuelas, la preferida de mi hermana, con una chaqueta tejana. Ya está. Me pinto un poco los ojos; creo que es lo máximo que me he maquillado en toda mi vida. No soy muy fan del maquillaje.

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