domingo, 28 de octubre de 2012

Espera lo inesperado



Fuera llueve. Estamos a principios de invierno, y llueve a cantaros. Es un día como cualquiera. 
Estoy sola.
Miro por la ventana, mientras que a mi lado suena el ordenador avisándome de que me están hablando. Tengo frió. 
Lloro y todo me duele. Caigo encima de la cama, y empiezo a reír.
Río de lo estúpido que es este momento. Río del solo hecho de pensar que le importo; de que podía elegir y que no me doliera. Pero me equivocaba,  como siempre.  

Me empiezo a cansar del ruido del ordenador, pero no tengo ganas de apagarlo, así que empiezo a hablar con la gente.
Me aburro de no esperar a nada, y voy a ponerme las botas de agua. Me quedo mirándolas. Son alegres, de un color naranja brillante. Sirven para esconder.
Salgo a la calle con mi paraguas. Todo el mundo dice que el rojo me queda bien. 

En la calle no hay nadie. Cojo el IPod y le subo el volumen al máximo, y lloro mientras camino.
¿Por qué me a engañado y me ha hecho creer que le interesaba?

Empieza a sonar You're Beautiful. Bonita ironía.