Llego tarde. Es el primer día que llego tan tarde.
No tendría que esconderselo a mis amigos.
Para eso son mis amigos, para decirles la verdad. Tengo que decirles que toco el violín. Pero no puedo, tengo miedo de que se rían de mí.
Se que no parezco un chico que toque el violín; puede que parezca más un chico de guitarra, pero me encanta esa música que nace de un violín bien tocado.
Sí, es cierto que sé tocar la guitarra, y también es cierto que me gustan muchos grupos de música heavy que poco tienen que ver con los violines, pero es diferente.
Decidido, mañana se lo diré.
-¡Ey, tío! ¿Qué llevas en esa funda?
-¡Ey! Nada, un ukulele.
jueves, 7 de marzo de 2013
lunes, 4 de marzo de 2013
Personajes diferentes. Historia 1rª
Después de bajar del autobús, vamos hacia la consulta. Con lo poco que me gusta ir a mí al médico. Pero tengo que acompañar a mi marido.
No sé si hubiera sido mejor quedarme en casa y que él hubiera venido solo. Últimamente esta muy disperso, ya no es como cuando le conocí.
Por aquel entonces, era un apuesto trabajador de una zapatería situada a tres manzanas de mi casa. Desde que lo vi una lluviosa mañana de primavera, no he podido pensar en otros hombres. No niego que me interesara por muchos de ellos, pero con diferencia, encontraba a ese zapatero una persona mucho más interesante.
Esos sí que fueron buenos tiempos.
Tuvimos un hijo, José.
Fue a la guerra y no volvió.
En el fondo de mi viejo corazón, sé que no era tan tonto como para morir en una absurda guerra como aquella. Nunca nos trajeron su cuerpo inerte.
Fue a la guerra y no volvió.
En el fondo de mi viejo corazón, sé que no era tan tonto como para morir en una absurda guerra como aquella. Nunca nos trajeron su cuerpo inerte.
Creo que los consiguió engañar y huyó.
- Gabriel Pontevedrés.
Nuestro turno. No me gusta venir al médico. Ojala me hubiera quedado en casa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)