-¿Hola? ¿Quién es?
-Tu tía, si te parece.
Empiezo a reír. Sólo una persona puede sacarme una sonrisa de este modo.
-¡Eva! ¿Qué tal?- digo más tranquila.
-Muy aburrida. ¿Te importa que venga a cenar contigo? ¿No? Perfecto, ya estoy llegando.
Me acaba de colgar. Me encanta Eva. Es mi mejor amiga. Siempre da su opinión, sin importarle demasiado la de los demás. Es una de las personas más sinceras que conozco. Es la persona con la que necesito hablar ahora, para que me de consejos, para que me haga reír, para que no me deje llorar...
Va, me voy a ordenar un poco la habitación. Hay demasiado silencio. Conecto la radio a los altavoces, y pongo cada cosa en su sitio, como tendría que hacer con mis pensamientos.
Suena el timbre. Corro a abrir la puerta.
-¡Eva!- la abrazo con todas mis fuerzas.
-¡Para, que me ahogo!
-Lo siento- digo apartándome.
-No pasa nada- dice devolviéndome el abrazo- ¿Sabes? ¡Hay un chico nuevo en mi clase de música!
-¿Y cómo es?
Empezamos a hablar de aquel chico.
-¡Parece perfecto!-digo riéndome.
-Ni lo imaginas. Y tu qué, cómo te va?
Callo un momento, no me es difícil recordar su sonrisa, su mirada de disculpa.
-Le he visto.
martes, 13 de noviembre de 2012
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Espera lo inesperado 4
Me alejo sin decirle adiós. Seria demasiado doloroso. Suerte que no me ha reconocido, si no, aún me haría mas daño.
Miro atrás para ver como se aleja, pero no se ha movido. Me está mirando. Giro la cara y subo el volumen de la música. Suena Green Day, Boulevard of Broken Dreams. Se podría decir que la música me entiende.
Miro atrás para ver como se aleja, pero no se ha movido. Me está mirando. Giro la cara y subo el volumen de la música. Suena Green Day, Boulevard of Broken Dreams. Se podría decir que la música me entiende.
Llego a casa y miro el reloj. Mis padres no llegan hasta mañana por la noche. Pienso que se merecen pasar un fin de semana sin niños. Mi hermana esta en casa de una amiga, así que tengo toda la casa para mí, y no tengo nada a hacer.
Arrastrándome, subo las escaleras. El Ipod a elegido a James Morrison para que me acompañe un rato. Su voz me relaja. Estoy hecha un asco, así que me voy a duchar. La música suena, mi humor no es tan negro, y me pongo a cantar.
Hacía muy poco, había estado alegre como lo estoy ahora.
Me encanta ducharme solo con música.
Me encanta ducharme solo con música.
Hace mucho frío y tengo los dedos como pasas. Creo que es hora de salir, me enrollo en un albornoz y me pongo ropa seca. Mejor. Suena el teléfono...
lunes, 5 de noviembre de 2012
Espera lo inesperado 3
Pensando en positivo y escuchando música que ayuda, vuelvo hacia el pueblo. Cojo el móvil y miro los mensajes.
De pronto, me dan un golpe.
Miro a la persona a la que he golpeado, para disculparme por ir distraída, y me quedo de piedra.
Es él.
No puede ser, ahora que estaba bien, no puede aparecer así, de repente, otra vez.
Intento marcharme, pero me para.
- Lo siento. ¿Estás bien?
-Sí –hasta que has aparecido tú. Me tapo con la capucha para que no me vea la cara, pero no quiere callar.
- ¿Seguro? Es que iba muy despistado... Lo siento.
-Sí, yo también. ¿Me disculpas? Es que tengo prisa.
-¡Ay! Sí, perdón.
Por favor, no sonrías, todo lo que quieras menos sonreír.
Demasiado tarde, está sonriendo. Ahora sí que me tengo que ir. Huyo tan rápido como me permiten las piernas.
Vuelvo a llorar. ¿Por qué? ¿Por un chico que sin decirme nada me ha hecho más daño que hablándome? ¿Porqué me enamore de él y me equivoqué?
¡No! ¡Eso no lo vuelvas a pensar!
Pero vuelve a ser demasiado tarde. Vuelvo a recordar todo lo bueno de él. De su imperfección perfecta, de sus ojos marrones chocolate negro, de su manera tan especial de hablar... Vuelvo a recordar por qué caí, y por qué me hizo tanto daño que aquel día me dijera que le gustaba otra chica.
Por supuesto que yo no le he dicho nunca que me gusta, pero me dolió mucho que me dijera que le gustaba otra.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Espera lo inesperado 2
De pronto, resbalo y caigo. Me intento levantar, pero no puedo. Me miro las manos.
-No, ahora no puedo caer -me digo, e intento levantarme.
Una mano me ayuda. Me levanto mientras me sujeta el paraguas. Miro los ojos que me observan.
Me gustan, son color caramelo de café con leche.
Me gustan, son color caramelo de café con leche.
-Gracias
- No pasa nada, pensaba que te habías hecho daño. ¿Estás bien?
-Sí.
Sus ojos son mágicos, como su voz.
Me llevan a un momento donde yo aún me creía una princesa de cuento de hadas. Cuando me creía que algún día vendría un príncipe azul a buscarme.
Aparto los ojos para no recordar el daño que me han hecho.
Me llevan a un momento donde yo aún me creía una princesa de cuento de hadas. Cuando me creía que algún día vendría un príncipe azul a buscarme.
Aparto los ojos para no recordar el daño que me han hecho.
-¿Por que lloras? ¿Seguro que estas bien? -suena preocupado.
Me tapo la cara con ambas manos y echo a correr.
Se a quedado con el paraguas, pero eso ahora da igual.
Tengo que huir. Huir a cualquier lugar sin gente.
Salgo del pueblo por el camino de tierra. Intento no caer otra vez.
Se a quedado con el paraguas, pero eso ahora da igual.
Tengo que huir. Huir a cualquier lugar sin gente.
Salgo del pueblo por el camino de tierra. Intento no caer otra vez.
Me pongo a pensar.
He hecho el ridículo delante de aquel chico. ¡Encima era guapo! Río por lo absurdo de esta situación.
He hecho el ridículo delante de aquel chico. ¡Encima era guapo! Río por lo absurdo de esta situación.
No me puedo permitir llorar tanto. Decido sonreír; mejor que seguir llorando.
Empieza a llover más fuerte, así que empiezo a correr hacia casa. Ahora puedo correr sin miedo a caer, porque necesito creer que puedo. Necesito caer para levantarme más fuerte que antes. Se que no es lo mejor intentar volar sin alas, pero algún día lo conseguiré y entonces, podré ser libre de mis miedos.
Empieza a llover más fuerte, así que empiezo a correr hacia casa. Ahora puedo correr sin miedo a caer, porque necesito creer que puedo. Necesito caer para levantarme más fuerte que antes. Se que no es lo mejor intentar volar sin alas, pero algún día lo conseguiré y entonces, podré ser libre de mis miedos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)