domingo, 9 de diciembre de 2012

Un chocolate siempre viene bien. (E.I.6)

Que asco. Mañana es lunes. La única cosa positiva es que quedan dos semanas para que llegue navidad.
La noche de ayer, fue como todas las noches con Eva, divertida; pero esta mañana, cuando se ha ido, he vuelto a mi rutina de música y depresión amorosa. Todo muy "bonito".

Son las 20:05. Ya he cenado con mis padres y mi hermana. Me han contado que era muy bonito. Me alegro por ellos, pero es hora de volver a la rutina, por mala suerte.

-¡Salgo un rato!- digo cogiendo el anorak.

- No vuelvas tarde.

Aún no he recuperado el paraguas que se quedó el chico de ojos color caramelo. Todavía no entiendo como huí de aquellos ojos que me hicieron sentir mejor, aunque solo fuera por un momento. Me gustaría volver a verlos, aunque no sepa el nombre del propietario.
¡Uf! Que frío que hace! Me apetece un chocolate caliente. Camino con las manos en los bolsillos para que no se congelen. Ya veo el cartel. Miro desde fuera para ver si hay mucha cola. No hay casi nadie. Suerte.

- ¡Hola Claudia!- le digo a la camarera que conozco desde hace 4 o 5 años.

- ¡Hombre! ¿Qué tal? Hacía mucho que no venías. ¿Te traigo un chocolate, no?

- Sí, por favor.

Me encanta este sitio. Desde que vine con mi hermana por primera vez, me encantó. Tiene un aire acogedor,  con las ventanas grandes y las mesas con sillones; pero sobre todo, lo que más me gusta es el jardín. Es un espacio no demasiado grande, con el suelo de hierba, y un pequeño árbol. Un pequeño paraíso.

 Me siento al lado de la ventana que da al jardín, y miro por ella. Casi no se ve la Luna.

-Toma, aquí tienes tu chocolate recién hecho. ¡Disfrútalo!- me dice Claudia sonriendo.

Quema, pero esta delicioso, como siempre.

Chocolate, como sus ojos. Desde que choqué con él, no me lo puedo quitar de la cabeza, otra vez. ¿Me reconoció? No creo; me parece que se olvidó rápido de una adicta a sus sonrisas.

Se ha acabado el chocolate. Es hora de volver a casa, así que voy a la caja a pagar. Antes de llegar, me pongo a buscar el monedero. Aquí esta. Subo la mirada hacía el chico que esta detrás de la barra.
Sus ojos me sorprenden. Son de un color muy bonito y cálido. Son...