viernes, 29 de enero de 2016

Personajes: Día X de un estúpido diario

Hoy he querido llorar mucho, y ni siquiera mis lágrimas me han hecho caso.
Me siento desplazada y marginada, invisible a los ojos del que ve y del que mira, del que observa y del que solo pasa; de todo el  mundo.
Y aquí me ves, con mis pantalones de noche siendo tarde, lista para ir de fiesta en cualquier momento. Pero ahí se queda todo, en una imagen, una fachada, y nada más.
En una sonrisa que tengo que aguantar hasta que suba al bus y ya haya colgado una foto de lo feliz y aburrida que estoy. 
Lo sé, es absurdo que te diga esto, pero es que no sé qué más hacer. No tengo a nadie a quien ir a buscar en un momento así, cortó por lo enfermo y me fui. Ahora todo son distancias más palpables que un mensaje.

Creo que voy a llorar. No, tengo que esperar un poco, solo cinco minutos más y me voy de aquí, se acabó la farsa por hoy.

No puedo aguantar, esto es absurdo. Todo esto es absurdo. ¿Cómo puede ser que no me quede nadie a quien recurrir?

Ya veo el bus. Rápido, por favor.

Ya llega, solo picar y me voy.

Estoy dentro... Se me acaba la batería, lo siento.
Mañana seguiré escribiendo si me acuerdo.
Tranquilo, tengo mucho tiempo, seguro que en algún momento me paso.

Hasta que lo necesite. 

domingo, 5 de abril de 2015

algo escrito en algún momento mientras me perdía

A veces me da saltitos el corazón.
Va de canción en canción, donde se esconde de las dudas que me impongo para ir bien, junto a experiencias de todo tipo.

Todas las dudas son tan parecidas en el momento de preguntar, que quedo desconcertada.
Me pierdes, así normal que no me encuentre.

La curiosidad y la precaución siempre me han parecido tan separadas.
Pero las has unido, y ahora no muero por la curiosidad ni me aseguro de las cosas, me matas a palabras bonitas que me hacen sentir segura.

Y por todo eso, las dudas nunca serán canción. O sí. A saber. ¿De que hablamos?

sábado, 28 de febrero de 2015

Ya (E.I.14)

-Bueno... La verdad es que en un principio bien, pero ciertas cosas desaniman y bueno...- se encoge de hombros.

Con el chocolate entre las manos, voy turnando la visión entre unos ojos caramelo que no me miran, una ventana que da a un lugar ajeno a mí y un calor que se escapa. Doy un sorbo.

-Pues deja de lado las cosa que desaniman y voy a comprar unos pompones para animarte un poco -digo acompañando la frase con el movimiento típico de animadora.

Ríe y río con él.

-¿Cómo fue la fiesta anoche? -pregunta.

Al escuchar la pregunta, lo miro directamente, extrañada.

-Sí, yo también fui -me regala un intento de sonrisa torcida.

-¿Y por qué no saludaste? -intento sonar a reproche, pero no puedo.

-Porque desaparecías cuando iba a hacerlo, y después... bueno, estabas ocupada... - disminuyendo el tono.

- ¿Ocupada...? -intento recordar, y lo consigo- ¡Ah! Estuve hablando con un amigo que hacía como tres años que no veía.

Me mira con esos ojos cambiantes, pero siempre dulces, caramelo.



Al final ha sido un domingo interesantemente bueno, a pesar de haberme despertado a las 7 de la mañana para recordar.

miércoles, 26 de junio de 2013

Soñar deseando (E.I.13)

Me cuesta vestirme, pero me apetece mucho salir a pasear y tomarme un chocolate.
Puede que no sea el chocolate en si lo que me apetezca, puede que sea lo que conlleva ir a tomarlo.

Con esta idea en mente, me visto más deprisa y, antes de salir de casa, cojo las llaves y el Ipod.
A paso relativamente rápido, aunque para mí es normal, voy a la cafetería.

Miro por la ventana. No hay mucha gente. Entro.

-Buenas tardes - dice Claudia desde detrás del mostrador.

Miro alrededor, pero no encuentro a Víctor. Mi pequeña sonrisa se esfuma.

-Buenas tardes, Claudia.

-¿Lo de siempre?

-Sí, por favor.

Me voy  a sentar al lado de la ventana desde donde se ve el jardín. Conecto el Ipod y desconecto mi mente.
Mis ojos se cierran poco a poco.

-Aquí tienes el chocolate.

Me despierto de golpe. Me he dormido esperando, que vergüenza.

-Gracias -digo sonrojándome.

-De nada cariño -me dice sonriendo. Claudia es muy buena.

Miro mi taza y doy un sorbo. Delicioso y necesario. Dejo la taza otra vez encima de la mesa.
Al levantar la mirada, me encuentro con unos ojos que me miran de reojo. Cuando se da cuenta de que lo he pillado, se gira rápidamente.
Me río bajito, y él también lo hace.
Esta de espaldas a mí, pero ese pelo me suena. Ya recuerdo de quién es.
Me levanto y voy hacía su mesa.

-Hola Víctor -digo sonriendo- ¿Puedo sentarme aquí?

-Claro -dice con un hilo de voz.

Me siento en frente de él.
Durante un rato, no se exactamente cuanto, estamos en silencio.

-¿Qué tal el fin de semana? -digo para empezar una conversación.

-Bueno...


domingo, 5 de mayo de 2013

Perdidos en baúles (E.I.12)


-Esa chica de allí -le digo señalando a una chica que parece modelo, la que me mira mal.

-Es muy guapa, pero no es mi novia- dice riéndose un poco de mí- No te preocupes.

Lo miro con cara de duda.

-¿Por qué me tendría de preocupar?

-Ahora estoy contigo. Hacía mucho que no te veía -la alegría de la sonrisa le llega a los ojos, y me hace sonreír como una tonta. Es una alegría infantil y agradable, como cuando encuentras algo que habías perdido hace mucho tiempo.

Me apoyo en su hombro; es agradable. Me explica que hacía poco que había llegado de estar con su madre en Estados Unidos; que se le habían hecho muy cortos tres años; y más si en verano venía aquí. Me cuenta sus amores y desamores; sus amigos y las ciudades que visitó.
Río mucho. Me siento bien, pues hablar con él no es tan doloroso como creía.

-Te echaba de menos - le digo al final, sin mirarle.

-Yo también.


Me despierto otra vez. Ahora soy consciente de que estamos a domingo. Solo queda una semana para Navidades y la semana que viene es fiesta.
Ahora mismo no me apetece hacer nada.

Bueno, puede que un chocolate.


domingo, 7 de abril de 2013

Miedo a decir demasiado con la mirada (E.I.11)


Que sueño. A ver que hora es...

-¡NOOO! ¡Que tarde es! -corro a la cocina, pero aún esta todo oscuro. Que raro. Subo las escaleras lo más rápido que una persona puede subirlas cuando esta dormida. Ya llego a mi habitación. Miro el despertador. Vale, no me he equivocado de hora.

-Espera... -miro el día- No puede ser. Me he levantado un domingo a las 7 de la mañana!

Mi cara de sorpresa, alivio e ira es insuperable. Despertarse a estas horas un domingo es empezar mal el día.
Me tumbo en la cama e intento dormir, pero empiezan a aparecer flashes de la noche del viernes.

Imposible. ¿Cómo puede estar el aquí? ¿De que conoce a Paula?
Y lo peor o mejor, depende de como lo mires, es: ¿por qué viene hacia aquí?
Me saluda con total normalidad, claro que él no ha sufrido lo que yo. Creo que era una adicta a él. Ahora no sé lo que soy.

- ¡Hola!- me saluda con una sonrisa.

- Hola -contesto lo suficientemente fuerte para que solo me oiga.

- ¿Qué tal todo? Hacía mucho que no hablábamos. Te he visto aquí, y he pensado: ¿por qué  no saludarla?

Porqué no quiero hablar contigo; bueno sí, pero no. Se ve que no puede leer los pensamientos. Me siento en el suelo, para que no me vea los ojos, y me abrazo las rodillas contra el pecho, para no caer a pedazos.

-¿Estás bien? Hoy no estás tan habladora como siempre -parece preocupado, así que respondo.

- Estoy bien -respondo con un tono hueco, sin nada que expresar- ¿Y tú?

-¡Yo estoy muy bien! Estoy en una fiesta increíble con mis amigos, y encima te acabo de volver a ver; hacía mucho que no te veía. ¡Ah, por cierto! Siento lo del otro día; iba pensando en mis cosas y no me di cuenta de que había alguien delante, y...

¡Se acuerda! Lo miro atónita un segundo, suficiente para ponerme roja, y girar la cara con brusquedad.

-No pasa nada Dani, yo también iba muy despistada... Y por cierto, puedes volver con tu novia, que me esta poniendo de los nervios, mirándonos tanto.

-¿Qué novia? -responde sorprendido, mirando hacía donde miro yo.

jueves, 7 de marzo de 2013

Personaje especial.2

Llego tarde. Es el primer día que llego tan tarde.

No tendría que esconderselo a mis amigos.
Para eso son mis amigos, para decirles la verdad. Tengo que decirles que toco el violín. Pero no puedo, tengo miedo de que se rían de mí.

Se que no parezco un chico que toque el violín; puede que parezca más un chico de guitarra, pero me encanta esa música que nace de un violín bien tocado.
Sí, es cierto que sé tocar la guitarra, y también es cierto que me gustan muchos grupos de música heavy que poco tienen que ver con los violines, pero es diferente.

Decidido, mañana se lo diré.

-¡Ey, tío! ¿Qué llevas en esa funda?

-¡Ey! Nada, un ukulele.