lunes, 5 de noviembre de 2012

Espera lo inesperado 3


Pensando en positivo y escuchando música que ayuda, vuelvo hacia el pueblo. Cojo el móvil  y miro los mensajes.
De pronto, me dan un golpe. 
Miro a la persona a la que he golpeado, para disculparme por ir distraída,  y me quedo de piedra. 
Es él. 
No puede ser, ahora que estaba bien, no puede aparecer así, de repente, otra vez. 
Intento marcharme, pero me para.

- Lo siento. ¿Estás bien?

-Sí –hasta que has aparecido tú. Me tapo con la capucha para que no me vea la cara, pero no quiere callar.

- ¿Seguro? Es que iba muy despistado... Lo siento.

-Sí, yo también. ¿Me disculpas? Es que tengo prisa.


-¡Ay! Sí,  perdón.

Por favor, no sonrías, todo lo que quieras menos sonreír
Demasiado tarde, está sonriendo. Ahora sí que me tengo que ir. Huyo tan rápido como me permiten las piernas. 
Vuelvo a llorar. ¿Por qué? ¿Por un chico que sin decirme nada me ha hecho más daño que hablándome? ¿Porqué me enamore de él y me equivoqué? 
¡No! ¡Eso no lo vuelvas a pensar! 
Pero vuelve a ser demasiado tarde. Vuelvo a recordar todo lo bueno de él. De su imperfección perfecta, de sus ojos marrones chocolate negro, de su manera tan especial de hablar... Vuelvo a recordar por qué caí, y por qué me hizo tanto daño que aquel día me dijera que le gustaba otra chica. 
Por supuesto que yo no le he dicho nunca que me gusta, pero me dolió mucho que me dijera que le gustaba otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario