domingo, 5 de mayo de 2013

Perdidos en baúles (E.I.12)


-Esa chica de allí -le digo señalando a una chica que parece modelo, la que me mira mal.

-Es muy guapa, pero no es mi novia- dice riéndose un poco de mí- No te preocupes.

Lo miro con cara de duda.

-¿Por qué me tendría de preocupar?

-Ahora estoy contigo. Hacía mucho que no te veía -la alegría de la sonrisa le llega a los ojos, y me hace sonreír como una tonta. Es una alegría infantil y agradable, como cuando encuentras algo que habías perdido hace mucho tiempo.

Me apoyo en su hombro; es agradable. Me explica que hacía poco que había llegado de estar con su madre en Estados Unidos; que se le habían hecho muy cortos tres años; y más si en verano venía aquí. Me cuenta sus amores y desamores; sus amigos y las ciudades que visitó.
Río mucho. Me siento bien, pues hablar con él no es tan doloroso como creía.

-Te echaba de menos - le digo al final, sin mirarle.

-Yo también.


Me despierto otra vez. Ahora soy consciente de que estamos a domingo. Solo queda una semana para Navidades y la semana que viene es fiesta.
Ahora mismo no me apetece hacer nada.

Bueno, puede que un chocolate.


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