-Bueno... La verdad es que en un principio bien, pero ciertas cosas desaniman y bueno...- se encoge de hombros.
Con el chocolate entre las manos, voy turnando la visión entre unos ojos caramelo que no me miran, una ventana que da a un lugar ajeno a mí y un calor que se escapa. Doy un sorbo.
-Pues deja de lado las cosa que desaniman y voy a comprar unos pompones para animarte un poco -digo acompañando la frase con el movimiento típico de animadora.
Ríe y río con él.
-¿Cómo fue la fiesta anoche? -pregunta.
Al escuchar la pregunta, lo miro directamente, extrañada.
-Sí, yo también fui -me regala un intento de sonrisa torcida.
-¿Y por qué no saludaste? -intento sonar a reproche, pero no puedo.
-Porque desaparecías cuando iba a hacerlo, y después... bueno, estabas ocupada... - disminuyendo el tono.
- ¿Ocupada...? -intento recordar, y lo consigo- ¡Ah! Estuve hablando con un amigo que hacía como tres años que no veía.
Me mira con esos ojos cambiantes, pero siempre dulces, caramelo.
Al final ha sido un domingo interesantemente bueno, a pesar de haberme despertado a las 7 de la mañana para recordar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario