Hoy he querido llorar mucho, y ni siquiera mis lágrimas me han hecho caso.
Me siento desplazada y marginada, invisible a los ojos del que ve y del que mira, del que observa y del que solo pasa; de todo el mundo.
Y aquí me ves, con mis pantalones de noche siendo tarde, lista para ir de fiesta en cualquier momento. Pero ahí se queda todo, en una imagen, una fachada, y nada más.
En una sonrisa que tengo que aguantar hasta que suba al bus y ya haya colgado una foto de lo feliz y aburrida que estoy.
Lo sé, es absurdo que te diga esto, pero es que no sé qué más hacer. No tengo a nadie a quien ir a buscar en un momento así, cortó por lo enfermo y me fui. Ahora todo son distancias más palpables que un mensaje.
Creo que voy a llorar. No, tengo que esperar un poco, solo cinco minutos más y me voy de aquí, se acabó la farsa por hoy.
No puedo aguantar, esto es absurdo. Todo esto es absurdo. ¿Cómo puede ser que no me quede nadie a quien recurrir?
Ya veo el bus. Rápido, por favor.
Ya llega, solo picar y me voy.
Estoy dentro... Se me acaba la batería, lo siento.
Mañana seguiré escribiendo si me acuerdo.
Tranquilo, tengo mucho tiempo, seguro que en algún momento me paso.
Hasta que lo necesite.
Aguanta
ResponderEliminar